Tema
Biología evolutiva
Por qué somos como somos — y por qué eso nunca es lo mismo que cómo deberíamos ser.
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Evolucionado, no diseñado
Parecemos artefactos — tan bien adaptados a nuestro mundo que la inferencia de un diseñador resulta irresistible. Pero la adaptación se ensambló a ciegas, por un proceso sin previsión, sin plano y sin meta. Casi todo lo que sigue depende de tomarse esto en serio.
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Adecuación antes que verdad
La selección natural recompensa lo que funciona, no lo que es verdadero — y los dos se separan más a menudo de lo que nos gustaría. La mente con la que razonas es primero un instrumento de adecuación y solo por accidente un instrumento de verdad. Esa es la razón más profunda por la que necesitamos métodos en absoluto.
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La tiranía del gen
Vista desde el punto de vista del gen, eres un vehículo — una máquina temporal construida para llevarlo adelante. La vista es sombría, clarificadora e incompleta. Su implicación más importante es aquella que parece negar: que el vehículo puede negarse.
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El instinto como herencia
Heredamos más que un cuerpo. Heredamos un conjunto de reacciones precargadas — miedos, apetitos, reflejos sociales — calibradas para un mundo que ya no existe. Gran parte de la infelicidad moderna es la fricción entre esa herencia y el entorno en el que realmente vivimos.
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Por qué el ser no es el deber
Todo lo que la evolución explica es un hecho sobre lo que somos. Ninguna de esas cosas, por sí sola, nos dice qué deberíamos valorar. El hueco entre ambos no es un defecto que cerrar sino la puerta de salida de la biología — y hacia la pregunta del valor mismo.
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